M. Roberto Salomon, directeur du théâtre Luis Poma, reçoit les insignes de chevalier des Arts et Lettres.

Discours de remise des insignes de chevalier des Arts et Lettres à M. Roberto Salomon, directeur du théâtre Luis Poma de San Salvador, le 26 janvier 2017.

Estimado Roberto,

No hay mejor lugar donde rendirle honor esta noche que en su segunda casa, el Teatro Luis Poma. Que más allá de ser un teatro que representa uno de sus mayores logros, simboliza y encarna su verdadera esencia : una memoria viva del teatro salvadoreño.

Porque hoy no solamente le rendimos homenaje a un productor, sino también a un creador, actor, director ; en fin, a un hombre de teatro, completo y que, a través de su pasión y determinación, logro llevar el teatro salvadoreño a un alto nivel de excelencia, convirtiéndose así en uno de los pilares de la cultura del país. Pero también se celebra a un ciudadano francés, francófono y se reconoce su pasión por la cultura francesa y su arduo trabajo en difundirla y compartirla en El Salvador, a lo largo de su carrera profesional.

Su amor y determinación por el teatro le ganaron la batalla a lo que el destino tenía planeado para Usted, pues me permito decir que de haber jugado por las reglas de la vida, creo que no estuviera en este sector artístico. Fue su convicción por remar en contra corriente que lo permitió entrar mar adentro en esta bella profesión.

Con su permiso, retomare la palabra de su amado Albert Camus, quien decía lo siguiente en “Cartas a un amigo alemán” : “La felicidad es la mayor de las conquistas, la que hacemos contra el destino que se nos impone”. Me atrevo a decir, y creo que todos en esta sala estarían de acuerdo conmigo, cuando digo que dedicarse al teatro fue ir en contra del destino y resulto ser su mayor conquista, que llenó su vida de éxitos y felicidad.

La primera etapa de lo que pudiéramos llamar rebeldía empieza a sus 17 años cuando emprende marcha hacia los Estados Unidos. Después de terminar su doble licenciatura en Historia del Arte y Literatura francesa en la Universidad de Dickinson en Pennsylvania tomó conciencia de su emancipación final y de su propósito en la vida : dedicarse al teatro. Siguiendo su aventura norteamericana, su carrera teatral empieza realmente en Nueva York, en una época artística efervescente y única, donde se forma en dirección y actuación con profesores de todos lados, ampliando cada vez más su panorama cultural.

Lleno de nuevas ideas y conocimientos regresa a su país para compartir todo lo aprendido, tanto a nivel personal como profesional.

No cabe duda del orgullo ganado en el año 1968 cuando se aplicó la Reforma Educativa impulsada por el Ministro de Educación de la época, Walter Beneke. Esa Reforma que renovó el panorama académico salvadoreño, ofrecía una formación en artes en las escuelas públicas a nivel nacional, a través del Bachillerato en Artes, el único en la historia del país. Ese proyecto de oro dejo huella en el paisaje cultural, formando a toda una generación de estudiantes, permitiéndoles convertirse en artistas. Dirigiendo el Departamento de artes escénicas del Instituto Nacional del dicho Bachillerato, con su espíritu vanguardista y moderno, participó en desarrollar talentos nacionales, como creador del programa de estudios y también como profesor.

Siempre con el objetivo y la necesidad de renovar el paisaje cultural de El Salvador, en 1975 propone salvar el Teatro Nacional. Después de convencer al Presidente en esos tiempos : Arturo Molina, de la necesidad de remodelar el teatro, se arma un equipo de grandes especialistas, con el fin de permitir a los salvadoreños tener un lugar digno y que hoy en día sigue a la altura de la cultura salvadoreña.

Desarrolla al mismo tiempo un proyecto más personal e íntimo pero con la misma importancia, la creación en 1977 de Actoteatro, el primer centro cultural independiente de la capital. Inspirado por sus diferentes viajes, Actoteatro era un lugar de cultura, con una sala de teatro, un restaurante, una librería y un espacio para talleres, instalado en el centro histórico de San Salvador. Pero más allá de ser un centro cultural, era también un lugar de libre expresión, que permitía dar la voz a toda una generación de artistas, en un contexto político cada vez más difícil.

Además de todos sus logros y éxitos en El Salvador, mantuvo los ojos sobre Europa donde, después de realizar varias giras, decide instalarse con su familia. Durante 25 años se hace un lugar en Ginebra en una nueva vida teatral, impartiendo clases y talleres y dirigiendo obras y compañías en distintas instituciones.

Sin importar la distancia, su corazón y su buena intención lo seguían motivando para sacar adelante a El Salvador. En 1997 monta a distancia uno de los proyectos más grandes del teatro : su “Sueño de una noche de verano” de Shakespeare, marcó paso en la historia del teatro salvadoreño, por su carácter ambicioso y su gran formato.

Una vez de vuelta en El Salvador, y siempre con el deseo de ofrecer lo mejor para los salvadoreños, emprende lo que ahora es el innovador proyecto del Teatro Luis Poma, que más allá de reconocer la creatividad de los artistas, los convierte en profesionales. Quien mejor que Usted como artista para motivar la dignificación de las personas que dedican su vida al teatro. Y el resultado es impresionante : más de 100 grupos y 20 mil espectadores compartieron juntos, aquí en esta sala, risas y lágrimas.

Estimado Roberto, podemos decir que Usted es el Embajador del teatro salvadoreño. Se invirtió en sí mismo en una ambiciosa misión : dinamizar la industria del teatro salvadoreño, apostando en las nuevas generaciones de talentos. Con su capacidad única para moverse entre diferentes mundos, logra romper fronteras llevando obras nacionales al mundo. No dude en contar con mi apoyo para seguir dando a conocer esas bellas obras en Francia.

Su obra y su trabajo han sido reconocidos por su país cuando en el 2014 recibe el Premio Nacional de Cultura, la distinción más alta en la cultura salvadoreña. También como miembro de la Academia salvadoreña de la lengua, desde el 2015 haciendo relieve a las particularidades y la belleza de la lengua salvadoreña. Pero Usted Roberto, no solo tiene una lengua, ya que al tener la dicha de haber crecido como hijo del plurilingüismo, puede expresarse también en inglés y en francés. Esa particularidad le permitió, desde el inicio, crear puentes entre las culturas.

Roberto, después de El Salvador y otras naciones, hoy es Francia quien le rinde homenaje. Y me siento aún más orgulloso porque para usted, Roberto, el francés es el idioma del amor. Primero el amor de sus padres y en particular el de su madre, Yvonne, quien le transmitió desde pequeño el orgullo de ser francés y la importancia de siempre recordar sus raíces, a través del idioma francés. Hoy lamentamos la ausencia de su madre, también artista, quien cumple 100 años esta semana, pero la saludamos muy calurosamente. Luego, el amor por la otra mujer de su vida, a quien cortejo en el año 1964 en Suiza durante una de sus giras europeas en el idioma francés y quien se convertiría en su esposa, Naara. Desde entonces, ella nunca dejo de acompañarlo e inspirarlo. Sin olvidar finalmente también el amor por sus dos hijos, Arielle y Mateo, a quienes en su oportunidad, les enseñó con amor a hablar francés, una herencia que hoy en día se está transmitiendo a sus nietos, tal como un precioso patrimonio familiar.

Su pasión por el idioma francés lo llevo a estudiar y profundizar su conocimiento de los grandes autores franceses que marcaron su trayectoria cultural. A lo largo de su carrera profesional, Usted se encargó también de difundir la cultura de su otra patria, Francia. Porque así como lo hizo con el teatro, su pasión por la lengua lo llevo a compartirla con sus compatriotas salvadoreños, a través de traducciones y adaptaciones de obras francesas, como su Tartufo, de Molière.

Cette langue que vous maniez parfaitement, a profondément marqué votre parcours. Vous avez l’amour des mots qui se mêlent, s’entremêlent et s’arrangent entre eux, de la langue en tant que science et passerelle entre les hommes et les cultures. En effet, par vos multiples traductions et mises en scène vous avez permis à un public non francophones d’accéder à des œuvres écrites par certains des auteurs français les plus emblématiques, passant d’un Ionesco surréaliste a un Camus humaniste, sans oublier le mysticisme de Romain Gary.

Mais par cette belle langue, vous avez aussi contribué avec aisance, zèle et passion, à la diffusion d’un théâtre proche des valeurs que nous tentons de promouvoir et qui trouvent écho dans les mots de Victor Hugo dans « Faits et Croyances » : “Une pièce de théâtre, c’est quelqu’un. C’est une voix qui parle, c’est un esprit qui éclaire, c’est une conscience qui avertit.” Cette voix qui parle c’est la vôtre mais aussi celle des artistes auxquels vous avez permis de monter sur scène. Cette conscience qui avertit ouvre la voie à une élévation des esprits aguerris aux problématiques qui les concernent. Inspiré par les valeurs françaises apprises au sein de votre famille, vous avez toujours cherché, tout au long de votre carrière, à offrir des opportunités, à éveiller les consciences et afin de permettre à la jeunesse salvadorienne de s’exprimer et de développer ses multiples talents.

Estimado Roberto, hoy se rinde homenaje no solamente a un hombre de teatro, pero también a un digno representante de la francofonia. Por su compromiso en fortalecer los lazos que unen a nuestros dos países, por la excelencia de su trabajo al servicio del resplandor del idioma francés y por poner en alto los grandes valores de la cultura francesa me es grato nombrarlo al grado de Caballero de la orden de Artes y Letras del Ministerio de la Cultura de Francia.

El orden de Artes y Letras fue creado en mayo del 1957, y constituye uno de los cuatro órdenes ministeriales de Francia, y se destina a recompensar a las personas que se distinguieron a través de su trabajo y creaciones en el área artística y la difusión de la cultura francesa, en Francia o en el mundo.

Monsieur Roberto Salomon, au nom de la ministre de la Culture et de la Communication, nous vous remettons les insignes de chevalier de l’ordre des Arts et des Lettres./.

Condecoración Caballero de las Artes y las Cartas al Sr. Roberto Salomon, director de teatro Luis Poma de San Salvador, 26 de enero de 2017 - JPEG

publié le 27/01/2017

haut de la page